GLOBAL se mueve por el Orgullo – Érase una vez…

Había una vez una hermosa isla llamada Gran Canaria, donde la diversidad, el respeto y los derechos eran los pilares fundamentales de su comunidad. En este lugar, cada persona era valorada por su singularidad. La gente de Gran Canaria entendía que la verdadera riqueza de una sociedad se encontraba en la diversidad de sus habitantes.

En este pueblo vivía Bentayga, quien desde temprana edad había sentido que no encajaba en los estereotipos de género convencionales. Bentayga sabía que su verdadera identidad la identificaba como parte del colectivo LGTBIQ+. Sin embargo, tenía miedo de expresarse abiertamente debido a los prejuicios y la falta de comprensión que aún existían en algunas partes del mundo.

A medida que Bentayga crecía, encontró consuelo en los libros que leía. Allí descubrió historias de personas valientes que habían luchado por la igualdad y la aceptación, y esto le dio esperanza. Se dio cuenta, de que, para construir un mundo mejor, era necesario educar y sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de la diversidad, el respeto y los derechos.

Bentayga decidió organizar un evento en Gran Canaria. Quería crear un espacio seguro y acogedor donde las personas LGTBIQ+ pudieran reunirse y compartir sus experiencias. A medida que se corrió la voz, el entusiasmo y la solidaridad comenzaron a crecer.

El día del evento, el pueblo de Gran Canaria se llenó de colores, música y alegría. Personas de todas las edades, razas, orientaciones e identidades sexuales se unieron para celebrar la diversidad y la igualdad. Bentayga subió al escenario y compartió su historia, transmitiendo un mensaje de amor y aceptación. Explicó que la diversidad era un regalo y que todas las personas tenían derecho de ser quien quisieran ser, sin miedo ni discriminación.

La comunidad de Gran Canaria escuchó atentamente, y un cambio comenzó a gestarse en los corazones y las mentes de sus habitantes. La empatía y la comprensión se extendieron como un abrazo colectivo. Las barreras se derribaron y la diversidad se celebró. Las personas LGTBIQ+ se sintieron empoderadas y respaldadas por su comunidad.

A medida que pasaba el tiempo, el mensaje de Gran Canaria se extendió más allá de las fronteras de esta hermosa isla. Otros lugares comenzaron a seguir su ejemplo, adoptando la diversidad, el respeto y los derechos como sus propios valores fundamentales. La sociedad en general comenzó a darse cuenta de que la inclusión de todas las personas, independientemente de su orientación sexual o identidad de género, era esencial para el desarrollo de una comunidad equitativa y justa.

La lucha por la igualdad y el respeto continuó, pero el relato de Gran Canaria demostró que el cambio era posible. La sociedad comprendió que la diversidad enriquece la vida de la gente promoviendo la creatividad, la colaboración y la comprensión mutua. El amor floreció sin miedo ni barreras.

La historia de Bentayga y la isla de Gran Canaria nos recuerda la importancia de la diversidad, el respeto y los derechos en la sociedad. Muestra cómo el reconocimiento y el apoyo a las personas LGTBIQ+ y a todas las minorías son fundamentales para construir un mundo más inclusivo y justo. Nos enseña que, al abrazar nuestras diferencias, podemos crear una sociedad en la que todas las personas se sientan valoradas y amadas tal como son.

La historia de Bentayga, es también la historia de Sonia, la de Luis, la de Eduardo y la de Abigail; y es también, tu historia.

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