IGUALDAD SOCIAL. El transporte público nos hace iguales en derechos

El transporte público es una herramienta de equidad social que garantiza el cumplimiento de derechos básicos de las personas. De ahí su consideración de sector esencial. Al igual que el acceso a la educación y la sanidad son derechos esenciales, la movilidad de las personas para poder acceder a esa educación y esa sanidad, entre otros derechos, es fundamental.

El transporte público nos iguala en derechos porque nos brinda oportunidades a todos y todas por igual, independientemente de las condiciones particulares de cada persona. Circunstancias personales como el nivel de renta, la edad, el género o las capacidades mentales o físicas condicionan la competencia en la utilización de los diversos modos de desplazamiento lo que supone una desigualdad.

Las políticas de transporte y movilidad, basadas en la priorización del automóvil suponen la exclusión de los colectivos más débiles porque aquellas personas con una mayor capacidad para escoger los medios de transporte que más se ajusten a sus necesidades se desplazarán con más facilidad y, en consecuencia, tendrán más acceso a determinadas actividades y oportunidades mientras que las personas que por sus condiciones individuales tengan restricciones de movilidad, tendrán más dificultades para realizar sus actividades cotidianas lo que supondrá, en muchas ocasiones, una disminución real de su derecho de ciudadanía. Por ello las políticas de transporte público son una importante herramienta de equidad social.

Este es un valor que, aunque imprescindible, no siempre es cuantificado de manera detallada… Se trata de un valor intangible que sin embargo redunda en mejores estándares de calidad de vida. Medimos el valor del transporte público en número de usuarios, de kilómetros recorridos e incluso de emisiones evitadas. Pero no cuantificamos la igualdad social que procura a la sociedad garantizar que independientemente de la zona geográfica, la edad o el motivo, las personas acceden en igualdad a la movilidad y que esa certeza hace posible el cumplimiento de derechos tan elementales como acudir a la escuela, al centro de salud, al cine o al trabajo.

El transporte público otorga también la posibilidad de elegir entre distintas alternativas de movilidad en función de factores personales permitiendo la intermodalidad adaptada a cada necesidad. Cuando su uso es mayoritario, se abren espacios para una movilidad más sostenible que también es más asequible para la economía familiar, más eficaz, más productiva y más segura.

El transporte público garantiza el cumplimiento de derechos básicos fundamentales como la accesibilidad, la igualdad de oportunidades, la vertebración territorial y la cohesión social, la solidaridad y la sostenibilidad.

El Transporte público tiene valor socialmente estratégico clave para que no existan personas de primera y de segunda, para lograr un futuro donde las personas independientemente de su género y/o independientemente de donde les toque nacer o de donde puedan vivir, tengan las mismas oportunidades para vivir con dignidad y puedan acceder a los diversos recursos esenciales que debe garantizar un estado, como la sanidad, la educación, la justicia, la vivienda, el ocio, …

El transporte público ha desempeñado a lo largo de la historia un papel vital para el desarrollo de las personas, al garantizar como ningún otro medio de transporte estos valores, principios y derechos fundamentales contribuyendo de manera activa a la consecución de gran parte de los tan necesarios Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

No hay que olvidar que Naciones Unidas establece que una movilidad restringida es un componente fundamental de la exclusión social y un factor decisivo en la desigualdad y la pobreza, y lo que es todavía más relevante, redefine el concepto de la movilidad, al referirse a ella no solamente como un sistema cuya única función es transportar a una persona de un punto a otro, para pasar a contemplarla como una poderosa herramienta que brinda oportunidades, tanto económicas como sociales a toda la población, participando activamente en la construcción de un mundo mejor.

Ir al contenido