
Una guagua de Global lucirá durante un mes la campaña de promoción del cultivo de cebolla de Gáldar, la acción impulsada por la Asociación de Productores de Cebolla de Gáldar (Aprocegal) financiada por la Consejería de Sector Primario, Soberanía Alimentaria y Seguridad Hídrica del Cabildo de Gran Canaria.
La iniciativa fue presentada este viernes 4 de septiembre en la cochera de Global en La Paterna, con la asistencia del consejero de Sector Primario, Soberanía Alimentaria y Seguridad Hídrica del Cabildo de Gran Canaria, Miguel Hidalgo, el alcalde de Gáldar y consejero insular de Presidencia y Movilidad Sostenible, Teodoro Sosa, el director general de Global, Víctor Quintana, el concejal galdense de Agricultura, Agustín Martín, y representantes de Aprocegal.

Cabildo, Ayuntamiento, agricultores y agricultoras reman en la misma dirección para blindar el futuro de la cebolla tradicional de Gáldar. La Consejería de Sector Primario, Soberanía Alimentaria y Seguridad Hídrica y el sector productor trabajan codo con codo para garantizar la continuidad, la salvaguarda y el reconocimiento de este producto local y de sus distintas variedades. Y lo hacen con la óptica de que no es solo un producto agrícola, sino parte de la identidad rural de Gáldar y la comarca norte.
Esa alianza se ha traducido en investigaciones científicas de la Agencia de Extensión Agraria de Gáldar, dependiente del Cabildo, orientadas a estudiar, proteger y poner en valor el cultivo, y en subvenciones del Cabildo de Gran Canaria para impulsar las explotaciones de sus cuatro variedades: Blanca de Gáldar, Roja de Gáldar, Chata de Sardina y De Embarque. Todas ellas comparten una elevada diversidad genética y llevan generaciones adaptándose a las condiciones del noroeste de Gran Canaria.
El peso del cultivo de cebolla es muy significativo en la isla, que concentra alrededor del 16% de la superficie de cebolla de todo el Archipiélago, y, concretamente, cuatro variedades (Blanca de Gáldar, Roja de Gáldar, Chata de Sardina y De Embarque) se reparten en unas 12 hectáreas distribuidas en zonas como Piso Firme, Las Rosas, Sardina y Los Quintana, en Gáldar, y en Los Llanos y Troya, en el término municipal de Agaete.

Mantener el cultivo exige afrontar importantes costes de producción, especialmente en mano de obra y agua. La plantación se realiza de forma manual, siguiendo prácticas heredadas, y la falta de mano de obra especializada es hoy una de las principales amenazas para su continuidad, agravada por el encarecimiento del agua a causa del cambio climático.
